Ya me acostumbre a perder todo lo que me hace bien, porque eso decido dejar de llorar, porque ya te perdí y no vale la pena seguir así. Todo lo que quiero lo pierdo, todo lo que me hace bien, se va y acepto mis derrotas, porque se que en la guerra jugué limpio y con el corazón, llegué a entregar todo lo que creo que no nos falto y lo que nos falto, no solo fue por mi culpa. No te voy a impedir el despido, al contrario agradezco que finalicemos esta guerra de buena manera, aunque me clavaste un hacha en el corazón, esa es la marca que dejaste en mi, una marca de dolor pero con sentimientos dentro de mi. Felicitaciones, saliste ganando y te deseo un buen destino, que yo ya empecé a buscar el mió.

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