Cada segundo que te siento lejos, soy como un vampiro viejo sin reflejo en los espejos, te escondo en mi cuarto y escribo con la esperanza de calmar este dolor pero es peor, como una lanza. Cada palabra que le dedico a tu memoria es como un adiós para siempre, es el prefacio de esta historia, no hay misericordia para espíritus culpables, soy Sadam, me resucitarán para decapitarme. En mi vientre, muerte en Occidente, pobre miserable, el intocable esconde un alma dependiente de tu cuerpo, de tu mente y del calor que desprenden tus tersos besos.
Lagrimas en soledad, gritos en silencio, sonrisas para ocultar lo que de verdad llevas dentro, te busco y no te encuentro y me estoy cansando, nadie me entiende, solo el papel que me esta escuchando. Y tengo miedo, lloro y tiemblo apoyado sobre una almohada, porque siento que el tiempo va mas lento y se para, nos separa el uno del otro, noto que ya no podré querer con el corazón hasta juntar sus trozos.
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